Los Juegos Olímpicos incluirán 4 disciplinas de esports
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El COI confirma la organización de las Olympic Virtual Series, un evento previo a los Juegos Olímpicos que incluirá torneos de títulos como Gran Turismo.
Si hay una competición deportiva por antonomasia, esa es los Juegos Olímpicos, que llevan celebrándose en la tierra desde que los ciudadanos de la Grecia Clásica los organizaran para demostrar la valía de cada polis. Un mes durante cada cuatro años, el deporte se convierte en el principal centro de atención de todo el mundo. Y por primera vez en su historia, el Comité Olímpico Internacional ha incluido algunas disciplinas de esports en su celebración.
Esto supone un cambio de paradigma importante. Allá por agosto de 2017, el representante a la candidatura olímpica de Francia 2024 no descartó la posibilidad de que se estudiara la inclusión de los deportes electrónicos en los Juegos Olímpicos. Fue la primera declaración institucional de las muchas que llegarían en los próximos años, hasta esta primera toma de contacto de unión de los nuevos deportes con los tradicionales.
Se hará a través del Olympic Virtual Series, que se disputará un mes antes que el evento oficial y servirá para preparar el terreno a uno de los enclaves más esperados del 2021. De momento, son cuatro las disciplinas electrónicas que se han incluido:
- Gran Turismo Sports, organizado por la Fédération Internationale de l’Automobile (FIA)
- El simulador de ciclismo Zwift, llevado a cabo por la Union Cycliste Internationale
- El videojuego de béisbol de Konami (de Japón, donde se celebran los Juegos Olímpicos este año) eBaseball Powerful Pro Baseball 2020, organizado por la World Baseball Softball Confederation
- El simulador de vela mundial Virtual Regatta SAS, supervisado por la World Sailing
- La World Rowing organizará un torneo de remo, aunque todavía no se ha anunciado en qué simulador
Sentar las bases para institucionalizar los esports
En el imaginario nacional está la esperanza de escuchar el himno español mientras ‘Elyoya’ o ‘Mixwell’ esperan para recoger la medalla olímpica. De momento, eso está lejos de que pueda ocurrir, ya que por ahora se están primando aquellos videojuegos que simulan los deportes tradicionales.
Ya lo adelantó David Lappartient, presidente de la Unión Ciclista Internacional y de la sección de deportes electrónicos y gaming del COI, que van un “paso más allá al unir deportes virtuales junto con los físicos, especialmente aquellos que son olímpicos”. De acuerdo a la asociación, hay otras federaciones deportivas que quieren adaptarse a estos nuevos deportes electrónicos, como pueden ser la FIFA con el título homónimo, la Federación Internacional de Tennis con Tennis World Tour 2 o el World Taekwondo.
Esta es, precisamente, la principal diferencia entre los deportes electrónicos y los tradicionales: los primeros no tienen detrás de sí a ninguna organización, sino más bien a las empresas que los desarrollaron y que explotan los derechos de ésta, algo que podría dificultar el proceso de mediación. En el caso de League of Legends, por ejemplo, los derechos de promover, difundir y explotar la imagen de ésta pertenecen únicamente a Riot Games, con quien tendría que negociar directamente el COI.

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Por eso es más fácil que las ya establecidas organizaciones internacionales de cada disciplina deportiva entablen negociaciones con los estudios concretos que crear de cero una asociación para cada esport privado. Así que, aunque este primer acercamiento sea una gran noticia para los fanáticos de la industria, el camino que queda por recorrer todavía es amplio.
La idoneidad de los esports y su naturaleza
Otro de los grandes problemas de los grandes títulos electrónicos es la violencia explícita. Por mucho que se celebre en un marco ficticio y digital, sería complicado que Counter Strike, Call of Duty o incluso Valorant (quizá en menor grado) puedan encajar en los valores del COI.
En este apartado, juegos como Rocket League, League of Legends o Clash of Clans podrían justificarse de forma más congruente con los ideales de la organización, aunque eso no significa que esta pueda llegar a echarse para atrás.
Los más ortodoxos del deporte tradicional conjurarán contra este acercamiento de los esports a los Juegos Olímpicos, pero lo cierto es que ni su esencia ni su práctica choca con la naturaleza de este. En primer lugar, porque el concepto de deporte también está cambiando, y en segundo porque sería difícil de justificar que en la Era Moderna (1912-1948) de esta, se incluyeran disciplinas de literatura, escultura, música y pintura y en pleno siglo XXI los deportes electrónicos no encajaran en el organigrama.
Para muchos insuficiente, para otros algo prematuro, pero esta primera toma de contacto de los esports en un evento tan importante para la sociedad como los Juegos Olímpicos es una noticia importantísima para el sector. Solo queda esperar a que se dispute para analizar una conexión más profunda en el futuro.
Periodista especializado
Colaborador de MAPFRE